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Cuando todos se vayan a otros planetas
será momento
de encender las antorchas refulgentes
de una ducha caliente indefinida
de arroparme con cuidado
como hace tiempo no lo hago,
para disfrutar, en una gala roja
de las ausencias llenas de lirios
del silencio candente de miles de ojos
que no dudan ni dudaron
en desnudarme en su presencia muda.
Será momento
de guardar mi nombre en un cajón:
¿para qué servirá ya esta palabra?
.
Tantas ansias espasmosas
de ir a colgar
con mis propias manos
con mis propios pies
a lo alto de una copa oscura
las batallas dormidas
en que mi tierra ha florecido.
Mi canto estará espiando en reposo,
pero mi sangre se encenderá para siempre
cuando todos se vayan a otro planeta.
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